Manejo de verrugas cutáneas y plantares: guía práctica para el farmacéutico

Rol del farmacéutico en el manejo de verrugas

Las verrugas cutáneas y plantares constituyen lesiones dermatológicas comunes, generalmente benignas, que se observan con frecuencia en la farmacia comunitaria.

El farmacéutico desempeña un papel fundamental en su manejo mediante la educación sanitaria, el establecimiento de expectativas realistas y la recomendación de tratamientos basados en la evidencia. Asimismo, es esencial identificar los casos que requieren evaluación especializada y asegurar una derivación adecuada y en el momento oportuno.

Comprensión de las verrugas cutáneas y plantares

Las verrugas cutáneas están producidas por la infección por el virus del papiloma humano (VPH). Las verrugas comunes (verruca vulgaris) afectan habitualmente a manos y dedos, mientras que las verrugas plantares aparecen en la superficie plantar, especialmente en zonas sometidas a presión. Estas pueden causar dolor durante la deambulación y suelen diferenciarse de las hiperqueratosis por la interrupción de los dermatoglifos y la presencia de capilares trombosados visibles («puntos negros») 1, 2.

Aunque las verrugas pueden resolverse de forma espontánea, los estudios en atención primaria indican que este proceso puede prolongarse durante varios meses o más, especialmente en población pediátrica y adolescente 3. Tras la infección por VPH, las lesiones pueden tardar meses en manifestarse. La presencia de microtraumatismos cutáneos favorece la entrada del virus y aumenta el riesgo de infección. Por este motivo, muchos pacientes buscan asesoramiento o tratamiento para aliviar los síntomas y limitar la transmisión.

Tratamiento inicial en la farmacia

Desde la perspectiva farmacéutica, el abordaje inicial debe comenzar con la información y el asesoramiento al paciente, incluyendo una revisión de las opciones terapéuticas disponibles en función de la sintomatología, las preferencias del paciente y los criterios de seguridad. En casos asintomáticos o levemente sintomáticos, puede ser apropiada una actitud de observación activa, acompañada de recomendaciones de higiene y autocuidado.

Cuando se requiere tratamiento, la farmacia dispone de diversas opciones sin prescripción. Entre ellas se incluyen preparados tópicos a base de ácidos (como el ácido salicílico o el ácido tricloroacético), con acción queratolítica que permite la eliminación progresiva del tejido hiperqueratósico, así como productos de crioterapia que inducen la destrucción tisular mediante congelación rápida. Estos tratamientos se presentan en diferentes formulaciones, como soluciones, geles o apósitos medicados 4,5

Es fundamental que el farmacéutico enfatice la necesidad de una aplicación regular (habitualmente diaria), la protección de la piel sana circundante y la continuidad del tratamiento durante varias semanas o meses. La adherencia terapéutica es determinante, ya que el uso irregular reduce significativamente la eficacia.

La crioterapia sin prescripción también puede considerarse como alternativa en la farmacia comunitaria, teniendo en cuenta que la respuesta al tratamiento es variable y que pueden requerirse múltiples aplicaciones 5, 6.

Asimismo, medidas complementarias como la eliminación cuidadosa del tejido hiperqueratósico previo al tratamiento y la recomendación de evitar manipular o rasurar las lesiones pueden contribuir a limitar la diseminación y mejorar los resultados terapéuticos.

Indicaciones para no tratar y criterios de derivación

El manejo desde la farmacia comunitaria no está indicado en determinadas situaciones, por lo que debe considerarse la derivación cuando exista un mayor riesgo de complicaciones o incertidumbre diagnóstica. Los pacientes con diabetes, neuropatía periférica o enfermedad arterial periférica presentan un mayor riesgo de lesión cutánea y retraso en la cicatrización, por lo que requieren evaluación médica. Asimismo, se recomienda la derivación en los siguientes casos 1, 2, 7:

💡 ¿SABÍAS QUE…?

Las verrugas plantares suelen confundirse con las hiperqueratosis. Es importante saber diferenciarlas:

 

Verruga plantar

Dureza

Origen

Viral (HPV)

Presión o fricción repetida

Aspecto

Rugosa o irregular

Lisa, piel engrosada

Puntos negros

A veces visibles

Ausentes

Dolor

Dolor a la compresión lateral o al caminar

Dolor a la presión directa

Tratamiento

Observación o tratamiento específico

Alivio de la presión y cuidado cutáneo

  1.             Sterling, J.C., et al., British Association of Dermatologists’ guidelines for the management of cutaneous warts 2014. Br J Dermatol, 2014. 171(4): p. 696-712.

    1. Witchey, D.J., et al., Plantar Warts: Epidemiology, Pathophysiology, and Clinical Management. J Am Osteopath Assoc, 2018. 118(2): p. 92-105.
    2. Bruggink, S.C., et al., Natural course of cutaneous warts among primary schoolchildren: a prospective cohort study. Ann Fam Med, 2013. 11(5): p. 437-41.
    3. Kwok, C.S., et al., Topical treatments for cutaneous warts. Cochrane Database Syst Rev, 2012. 2012(9): p. CD001781.
    4. Garcia-Oreja, S., et al., Topical treatment for plantar warts: A systematic review. Dermatol Ther, 2021. 34(1): p. e14621.
    5. Garcia-Oreja, S., et al., Efficacy of cryotherapy for plantar warts: A systematic review and meta-analysis. Dermatol Ther, 2022. 35(6): p. e15480.
    6. D’Souza, G.F. and J.E. Zins, Severe Plantar Warts in an Immunocompromised Patient. N Engl J Med, 2017. 377(3): p. 267.

Resources

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